martes, 8 de febrero de 2011

Dos- Bianca

BIANCA

Bianca estaba allí, pero podía haber estado en cualquier otra parte, porque aquélla no era su historia. Su historia se movía en algún lugar de la ciudad resolviendo sus propios problemas. La policía le importaba un carajo, le cabreaba, vale, pero en ese momento, lo único que quería era saber cómo estaba Yoandri, qué había ocurrido. Manuel anunció que ellos se irían a la mañana siguiente, en un taxi colectivo que salía hacia Holguín y ella ni siquiera se inmutó, con la mirada escupida hacia la puerta de rejas del local.

-Me voy -le dijo a Diana al oído.
-¿Adónde?
-A buscar a Yoandri

Diana sólo le miró. Fue entonces cuando Bianca le dijo que ayudaría al mulato en lo que fuera necesario, que lo había pensado y que no se podía marchar sin más.

-Quizás soy una estúpida, otra tonta a la que están engañando, pero no me importa. Me gusta Yoandri y no sé cómo sería en otra situación, pero le voy a ayudar. Con una carta de invitación, buscándole un trabajo, no sé, con lo que sea. Y si me está engañado, ya lo veré. Me da igual, por lo menos le habré ayudado a salir.

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